Frutas climatéricas y no climatéricas: plátano, manzana, pera, aguacate, melocotón, uvas, cerezas, fresas, cítricos, melón y sandía

Frutas climatéricas y no climatéricas

Frutas climatéricas y no climatéricas: por qué unas siguen madurando y otras no

Seguro que alguna vez te ha pasado.

Compras un melocotón que todavía está un poquito duro.

Lo dejas un par de días en casa y, cuando vuelves a cogerlo, está más blando, desprende mucho más aroma y parece completamente diferente. 🍑

Ahora intenta hacer lo mismo con unas uvas que se han recogido demasiado pronto.

Puedes esperar.

Y esperar.

Y esperar. 😂

Pero no ocurrirá lo mismo.

La explicación está en algo que sucede en el interior de las frutas incluso después de haber salido del campo.

Y conocerlo no es solamente una curiosidad: puede ayudarte a saber cómo conservar la fruta en casa, cuándo comerla y cómo evitar desperdiciarla.

Vamos a hablar de las frutas climatéricas y no climatéricas.


¿Todas las frutas siguen madurando después de recogerlas?

No.

Y esta es precisamente una de las grandes diferencias entre unas frutas y otras.

Cuando una fruta madura ocurren numerosos cambios en su interior.

Puede cambiar su textura, desarrollarse su aroma, modificarse su color y producirse transformaciones en los azúcares, ácidos y otros compuestos responsables de su sabor.

Pero después de separar la fruta de la planta, no todas tienen la misma capacidad para continuar ese proceso.

De manera general podemos distinguir entre:

🍑 Frutas climatéricas

🍇 Frutas no climatéricas

Y la diferencia tiene mucho que ver con dos conceptos: la respiración del fruto y el etileno.


¿Qué son las frutas climatéricas?

Las frutas climatéricas son aquellas que presentan durante la maduración un aumento característico de su actividad respiratoria y de la producción de etileno, una hormona vegetal gaseosa estrechamente relacionada con el proceso de maduración.

Esto permite que, siempre que hayan alcanzado un desarrollo suficiente antes de ser recolectadas, puedan continuar una parte importante de su maduración después de separarse de la planta.

Algunos ejemplos habituales son:

🍌 Plátano
🍎 Manzana
🍐 Pera
🥭 Mango
🥑 Aguacate
🍑 Melocotón
🍈 Determinados tipos y variedades de melón

Por eso podemos comprar un aguacate todavía firme y esperar unos días hasta que se ablande.

O ver cómo un plátano pasa del verde al amarillo.

O cómo un melocotón se vuelve progresivamente más blando y aromático.


Pero cuidado: madurar después de la cosecha no hace milagros

Aquí existe un matiz muy importante.

Que una fruta sea climatérica no significa que pueda recogerse en cualquier momento.

La fruta tiene que haber alcanzado un grado de desarrollo fisiológico suficiente en la planta.

Un fruto recolectado excesivamente pronto puede no desarrollar posteriormente todo el sabor, aroma y calidad que habría conseguido permaneciendo más tiempo en el cultivo.

Por eso el momento de recolección continúa siendo fundamental.

La capacidad de seguir madurando después de la cosecha ofrece cierto margen, pero no sustituye al trabajo realizado en el campo.


¿Qué son las frutas no climatéricas?

En el otro grupo encontramos las llamadas frutas no climatéricas.

Su comportamiento después de la recolección es diferente.

Entre ellas encontramos, por ejemplo:

🍇 Uvas
🍓 Fresas
🍒 Cerezas
🍊 Naranjas y otros cítricos
🍉 Sandía

Estas frutas no presentan el mismo patrón climatérico de respiración y producción de etileno después de la cosecha.

Por eso no podemos recoger unas uvas poco maduras, dejarlas una semana sobre la encimera y esperar que ocurra lo mismo que con un plátano.

Después de recolectarlas pueden seguir experimentando cambios.

Pueden perder agua.

Pueden ablandarse.

Puede cambiar su textura.

Y, finalmente, pueden deteriorarse.

Pero deteriorarse o ablandarse no significa necesariamente madurar.

Esta diferencia es fundamental.


En algunas frutas, el momento de la cosecha lo es casi todo

Ahora podemos entender por qué resulta tan importante recolectar determinadas frutas cuando han alcanzado un estado adecuado.

Una fresa, una cereza, una uva o una sandía dependen especialmente de lo ocurrido mientras permanecían unidas a la planta.

No podemos confiar en solucionar después en casa una recolección excesivamente temprana.

Y esto también explica parte de las diferencias que encontramos cuando compramos fruta.

Dos piezas que aparentemente parecen similares pueden haber tenido historias completamente diferentes antes de llegar hasta nosotros.

Variedad, suelo, clima, manejo del cultivo y, por supuesto, momento de recolección influyen en el resultado final.


El etileno: el gas invisible que puede acelerar la maduración

Aquí aparece uno de los fenómenos más interesantes.

🍎🍌 Algunas frutas producen cantidades importantes de etileno.

El etileno es una hormona vegetal que se encuentra en forma gaseosa y participa en numerosos procesos de las plantas, entre ellos la maduración de determinados frutos.

Eso significa que el etileno producido por una fruta puede influir sobre otras frutas sensibles que se encuentran cerca.

Y probablemente ya conocías una aplicación práctica sin saber toda la ciencia que había detrás.

El truco del aguacate y el plátano

Tienes un aguacate demasiado duro.

Lo colocas cerca de un plátano o una manzana.

Y puede madurar más rápidamente. 🥑🍌

No es magia.

Tampoco es simplemente un remedio casero transmitido durante generaciones.

Tiene una explicación biológica.

El plátano o la manzana producen etileno y una mayor concentración de este gas alrededor de un fruto climatérico sensible puede acelerar determinados procesos relacionados con su maduración.


También podemos utilizar el etileno al revés

Este conocimiento puede servirnos para acelerar la maduración.

Pero también para intentar frenarla.

Si tienes varias frutas muy maduras junto a otras que quieres conservar durante más tiempo, puede ser interesante separar las grandes productoras de etileno de las frutas sensibles.

Especialmente si no tienes intención de consumirlas inmediatamente.

Algo tan sencillo como organizar mejor el frutero puede ayudarnos a gestionar la maduración de los alimentos que tenemos en casa.


Cómo conservar mejor la fruta en casa

No existe una única regla válida para todas las frutas.

Precisamente porque cada una tiene unas características diferentes.

Pero conocer estos procesos nos permite aplicar algunas ideas sencillas:

Si quieres acelerar la maduración: puedes colocar determinados frutos climatéricos cerca de una manzana o un plátano.

Si quieres ralentizarla: evita acumular fruta muy madura y grandes productoras de etileno junto a otras frutas sensibles.

Si compras frutas no climatéricas: no confíes en que varios días fuera de la planta solucionen una falta importante de madurez.

Revisa el frutero con frecuencia: consume primero las piezas que estén más maduras.

Compra pensando en cuándo vas a comer cada producto: no toda la fruta tiene que estar exactamente en el mismo punto el día que llega a casa.

Este último punto puede ser especialmente útil.

Unos aguacates pueden llegar más firmes para consumirlos dentro de varios días, mientras que otras frutas pueden estar listas para comer inmediatamente.


Maduración y desperdicio alimentario están relacionados

Comprender cómo funciona nuestra comida también puede ayudarnos a desperdiciar menos.

Muchas veces tiramos fruta simplemente porque todas las piezas han madurado prácticamente al mismo tiempo.

O esperamos que una fruta mejore dejándola varios días fuera cuando, por su naturaleza, eso no va a ocurrir.

Conocer la diferencia entre frutas climatéricas y no climatéricas nos permite tomar mejores decisiones.

Qué consumir primero.

Qué separar.

Qué dejar madurar.

Y qué fruta conviene disfrutar cuanto antes.

Pequeños conocimientos que pueden terminar evitando bastante desperdicio a lo largo del año.


No todas las frutas tienen el mismo reloj

Una cesta de fruta parece algo muy sencillo.

Pero dentro de ella siguen ocurriendo multitud de procesos biológicos.

Un plátano continúa cambiando.

Un aguacate espera su momento.

Un melocotón desarrolla nuevos aromas.

Mientras que unas uvas o una sandía cuentan una historia diferente.

🍑🍇 No todas las frutas tienen el mismo reloj.

Y entenderlo nos ayuda a disfrutar cada producto en su mejor momento.

Porque comer de temporada también consiste en conocer un poco mejor aquello que nos da el campo.


Fruta ecológica, nacional y de temporada directamente a casa

En Sabores del Pueblo seleccionamos fruta y verdura procedente de agricultura ecológica certificada, de productores nacionales y respetando el ritmo de cada temporada.

Porque detrás de cada melocotón, cada pera, cada racimo de uvas o cada manzana hay mucho más que un alimento.

Hay una variedad.

Un agricultor.

Una tierra.

Un momento de recolección.

Y una temporada.

🧺 Puedes preparar tu cesta de esta semana en saboresdelpueblo.com

🌱 Cultivo ecológico certificado
🇪🇸 Agricultores nacionales
☀️ Producto de temporada
❤️ Sabor de toda la vida

Sabores del Pueblo

La tranquilidad de saber lo que comes. 🌿

Regresar al blog

Deja un comentario

Ten en cuenta que los comentarios deben aprobarse antes de que se publiquen.